lunes, 27 de diciembre de 2010

24, 25 y 26...

Coincidimos, sin saberlo, estos tres días... bueno, al menos yo no lo sabía.
Fue maravilloso verte, de eso no hay duda.
Pero tb algo extraño... ya no era como antes,
ya no habría un mensaje preguntando dónde iba a estar... ni menos recordándome lo mucho que me querías.
El viernes no me saludaste, me dolió mucho, casi como para no aparecer los días siguientes.
Pero tu fuerza y prudencia pudo más.
Ahí estuve el sábado... y creeme que esos segundos de mirarte y cruzar unas palabras, bien valieron todas las lagrimas.
El domingo no sería muy diferente al viernes... y tampoco me saludaste.
Eso si te vi pasar más de una vez.
Tan hermosa, como llena de luz.
Tan feliz, como inalcanzable...

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